Video | Putin desvela al verdadero enemigos de todos

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El Presidente Vladimir Putin participa en el segundo Foro Econ�mico Euroasi�tico, celebrado en Mosc�:

«Contemplamos con asombro los procesos en curso en los pa�ses que tradicionalmente se han considerado abanderados del progreso. Por supuesto, los choques sociales y culturales que se est�n produciendo en Estados Unidos y Europa Occidental no son asunto nuestro. Nos mantenemos al margen. Algunos occidentales creen que la eliminaci�n agresiva de p�ginas enteras de su propia historia, pondr�s en reversa la discriminaci�n de la mayor�a de los intereses de una minor�a y la exigencia de renunciar a las nociones tradicionales de madre, padre, familia e incluso g�nero. Creen que todos ellos son mojones en el camino hacia la renovaci�n social. Los defensores del llamado progreso social creen que est�n introduciendo a la humanidad en alg�n tipo de conciencia nueva y mejor.

Suerte con eso. Izar las banderas, como decimos nosotros. Adelante. Lo �nico que quiero decir ahora es que sus prescripciones no son nuevas en absoluto. Puede que a algunos les sorprenda, pero Rusia ya ha estado all�. Tras la revoluci�n de 1917, los bolcheviques, apoy�ndose en los dogmas de Marx y Engels, tambi�n dijeron que cambiar�an los modos y costumbres existentes.

Y no s�lo pol�ticas y econ�micas, sino la noci�n misma de la moral humana y de los fundamentos de una sociedad sana, la destrucci�n de la edad, de los viejos valores, de la religi�n y de las relaciones entre las personas hasta el rechazo total de la familia. Tambi�n tuvimos eso. �nimo para informar a los seres queridos. Todo esto se proclamaba progreso y, por cierto, contaba con un amplio apoyo en todo el mundo por aquel entonces y estaba bastante de moda. Igual que hoy. La lucha por la igualdad y contra la discriminaci�n se ha convertido en un dogmatismo agresivo, rayano en el absurdo. Cuando las obras de los grandes autores del pasado, como Shakespeare, dejan de ense�arse en las escuelas o la universidad porque se cree que sus ideas son retr�gradas, los cl�sicos son declarados atrasados e ignorantes de la importancia del g�nero o la raza. En Hollywood se distribuyen memorandos sobre la forma adecuada de contar historias y cu�ntos personajes de qu� color o sexo debe haber en una pel�cula.

Esto es incluso peor que el departamento de agitprop del Comit� Central del Partido Comunista de la Uni�n Sovi�tica. Contrarrestar los actos de racismo es una causa necesaria y noble, pero la nueva cultura de la cancelaci�n la ha convertido en discriminaci�n inversa. Es decir, racismo inverso. El �nfasis obsesivo en la raza est� dividiendo a�n m�s a la gente. Cuando los verdaderos luchadores por los derechos civiles so�aban precisamente con borrar las diferencias.

Y se esfuerzan por dividir a la gente por el color de su piel. En concreto, ped� a mis colegas que encontraran la siguiente cita de Martin Luther King. Sue�o con que mis cuatro hijos peque�os vivan alg�n d�a en una naci�n donde no se les juzgue por el color de su piel, sino por su car�cter. Este es el verdadero valor.

Sin embargo, all� las cosas est�n resultando diferentes. Por cierto, la mayor�a absoluta de los rusos no cree que el color de la piel de una persona o su sexo sea un asunto importante. Cada uno de nosotros es un ser humano. Eso es lo que importa en varios pa�ses occidentales.

El debate sobre los derechos de hombres y mujeres se ha convertido en una fantasmagor�a perfecta. Los fan�ticos de estos nuevos enfoques llegan incluso a querer abolir por completo estos conceptos. Cualquiera que se atreva a mencionar que realmente existen hombres y mujeres, lo cual es un hecho biol�gico corre el riesgo de ser condenado al ostracismo, padre n�mero uno y padre n�mero dos, padre biol�gico en lugar de madre y leche humana sustituyendo a la leche materna. Porque podr�a molestar a las personas que no est�n seguras de su propio g�nero.

Repito, esto no es nada nuevo. En los a�os veinte, los Traegers de la llamada cultura sovi�tica tambi�n inventaron algunas palabras nuevas, creyendo que as� creaban una nueva conciencia y cambiaban los valores. Por no hablar de algunas cosas verdaderamente monstruosas. Cuando a los ni�os se les ense�a desde peque�os que un chico puede convertirse f�cilmente en una chica y viceversa. Es decir, los profesores les imponen de hecho una elecci�n que supuestamente todos tenemos. Lo hacen dejando a los padres fuera del proceso y obligando al ni�o a tomar decisiones que pueden trastocar toda su vida. Ni siquiera se molestan en consultar con el psic�logo del ni�o. �Es capaz un ni�o de esta edad de tomar una decisi�n de este tipo? Llamar a las cosas por su nombre.

Esto roza el crimen contra la humanidad, y se hace en nombre y bajo la bandera del progreso. Bueno, si a alguien le gusta esto, que lo haga. Ya he mencionado que, a la hora de definir nuestros planteamientos, nos guiaremos por un sano conservadurismo. Eso fue hace unos a�os, cuando las pasiones en el �mbito internacional a�n no eran tan altas como ahora. Aunque, por supuesto, podemos decir que ya entonces se acumulaban las nubes. Ahora, cuando el mundo atraviesa un trastorno estructural, la importancia del conservadurismo razonable como fundamento de un rumbo pol�tico se ha disparado precisamente por la multiplicaci�n de los riesgos y peligros y la fragilidad de la realidad que nos rodea».

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Comenta el antrop�logo y autor Robert Seperhr: «El Presidente Vladimir Putin afirma que la ideolog�a woke est� destruyendo la civilizaci�n occidental. Conden� el progresismo de extrema izquierda y lo compar� con los d�as m�s oscuros de Rusia durante la revoluci�n comunista bolchevique de 1917, en la que los sovi�ticos se apoderaron de los medios de producci�n y derrocaron al gobierno.

A la mayor�a de los estudiantes occidentales, y especialmente a los estadounidenses, no se les ense�an las t�cticas marxistas que introdujeron el comunismo y el n�mero de muertes masivas que inevitablemente conlleva. En su lugar, se les ense�a la teor�a cr�tica de la raza, que es propaganda afroc�ntrica que no trata de lograr la igualdad, sino m�s bien de demonizar y vilipendiar a un grupo demogr�fico en un esfuerzo por erradicar una estructura de poder existente y provocar su colapso. Los valores familiares, la religi�n, la raza, el g�nero, la moralidad y el nacionalismo se describen como una amenaza».

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