Este es Trump hablando sobre la oportunidad perdida que tuvo Estados Unidos con Venezuela.
Te voy a presentar dos interpretaciones de cómo funciona el imperialismo, uno desde una lógica propia de un hispanoamericano crítico del sistema global imperante, y otra de un ciudadano estadounidense crítico a sus propias estructuras políticas actuales.
Razonamiento desde una lógica nacionalista (Diego Ruzzarin)
Esto es algo que siempre hemos sabido y ahora es dicho por un presidente americano.
Y obviamente esto está muy vinculado al libro que escribió Bolton, que que que estuvo en la gestión durante el periodo de Trump, que realmente aquí es evidente que claro que Estados Unidos siempre tuvo la intención de no solo llevar a cabo un tipo de golpe en Venezuela, sino que descaradamente hacerse de la materia prima venezolana en específicamente el petróleo para su beneficio propio a cambio, obviamente sin ningún tipo de interés ético, moral o humanitario a cambio de la destrucción pues del país prácticamente no de lo que lo que tuviera que costar.
Entonces aquí cuando la gente siempre dice: Venezuela está mal realmente es por culpa del socialismo. Pues obviamente no, obviamente Estados Unidos siempre le ha metido mano, y más bien la pregunta es qué tanto es culpa del socialismo como modelo y qué tanto es culpa de las intervenciones y de los bloqueos que ha ejercido ilegalmente Estados Unidos en contra de Venezuela?
Sobre estos bloqueos unilaterales, y hay muchos estudios sobre el caso, pero este de la ONU dice que el gobierno de Venezuela perdió 99% de sus ganancias hasta el momento desde que empezaron las sanciones. Entonces solo en un sentido económico 99% del resultado negativo que ha tenido la economía venezolana desde que pensaron las sanciones, tiene que ver directamente con las sanciones.
No tiene que ver con el modelo socialista, no tiene que ver ni con ninguno de los regidores o presidentes que estuvieron en el cargo durante los diferentes momentos.
¿Si es tan malo el modelo económico, cuál es la necesidad de ponerle sanciones? ¿Alguien me explica cuál es la necesidad de ponerle sanciones a un país con un modelo socialista? ¿Si el modelo socialista es tan malo? O sea, ¿no quebraría solo?.
Al fin de cuentas aquí los que pagan la cuenta, los que los que sufren no son los políticos socialistas, es el pueblo venezolano directamente. ¿Solo para qué?
Aquí queda claro que esto siempre ha sido la intención de Estados Unidos quebrar Venezuela para quedarse con el petróleo gratis, ni siquiera barato, sino gratis, para apropiarse del petróleo gratis.
Segundo, que 99% de la pérdida de ganancias que ha tenido el país ha sido impacto directo por las sanciones americanas. Y tercero, que realmente lo que reconocen aquí es que el modelo socialista sí tiene potencial y por lo tanto necesita ser sancionado para que fracase.
Esto no es una apología a los errores políticos que se han cometido. Esto no es una apología a las a los fracasos y limitaciones que tiene el socialismo latinoamericano del siglo 20, que sí los hay porque sí hay mucho que criticar.
La diferencia de una teoría crítica a una teoría conspiranoica es que la gente que trata el análisis de la historia como teoría crítica cambia de opinión cuando se le presentan hechos históricos, cuando se te presentan hechos, informes y reportes.
Tú dices: «ah, mira, aquí hay algo que no había leído, no había considerado. Revisé las fuentes, hice una referencia cruzada con otras fuentes para ver de lo que se está hablando y resulta que estaba equivocado».
Y la gente que en lugar de teoría crítica tiene una teoría conspiranoica sobre la historia se topa con estos videos como el de Trump diciendo íbamos a hacer colapsar Venezuela para quedarnos con su petróleo y aún así dicen: «no, no, no, no es culpa de Trump, no es culpa de Estados Unidos, es culpa de de los presidentes que ha tenido Venezuela. No, no fue eso. No son las sanciones, no son los embargos. El problema es el socialismo».
Razonamiento desde una lógica estadounidense crítica (Pedro L. Gonzalez @emeriticus):
Trump hablando de invadir Venezuela por el petróleo: «Cuando me fui, Venezuela estaba a punto de colapsar. La habríamos tomado. Habríamos conseguido todo ese petróleo».
El hecho de que Trump admitiera que su administración tenía un ojo puesto en el petróleo venezolano no debería ser una sorpresa. Después de prometer retirar las tropas estadounidenses de Siria, Trump dijo públicamente que decidió mantener una presencia militar allí «sólo por el petróleo».
Sus comentarios en Carolina del Norte son un recordatorio de que no se apartó fundamentalmente del status quo de la política exterior en Washington, simplemente reconcilió a los republicanos con una versión diferente y más discreta del mismo.
Abrams es un ejemplo de esa realidad. La administración Trump lo nombró Representante Especial de Estados Unidos para Venezuela en 2019. Abrams es un archienconservador que sirvió bajo Ronald Reagan y George W. Bush. Su participación en el escándalo Irán-Contra le valió una condena por dos cargos por ocultar ilegalmente información al Congreso.
Aquí está el titular de Politico del 25 de enero de 2019: «Elliott Abrams, prominente neoconservador de DC, nombrado enviado especial para Venezuela».
Tulsi Gabbard criticó a Trump por haber incorporado a Abrams al redil: «La carrera del neoconservador Elliott Abrams se basa en la promoción de guerras de cambio de régimen. El nombramiento de Abrams por parte del gobierno de Trump como enviado especial a Venezuela es una prueba más de la falta de comprensión del presidente de nuestra oscura historia en América Latina y el control de los neoconservadores sobre él».
No pasó mucho tiempo para que Tulsi tuviera razón. En abril de 2020, Abrams advirtió al presidente Maduro que si decidiera rechazar el «gobierno de transición» —es decir, los esfuerzos de cambio de régimen de la administración Trump— esa transición aún ocurriría, pero sería más «peligrosa y abrupta».
«La mayoría de la gente entendió eso como una amenaza. Dos semanas después, se produjo un intento de golpe mal planeado llamado «Operación Gedeón». Un puñado de estadounidenses y venezolanos se movilizaron para derrocar al gobierno de Venezuela con dos barcos de fibra de vidrio botados desde Colombia.
Su objetivo era capturar a figuras gubernamentales de alto nivel, expulsarlas e instalar a Juan Guaidó como presidente de Venezuela. La administración Trump había reconocido a Guaidó como el «presidente interino» de Venezuela en 2019, pocos días antes de contratar a Abrams. La Operación Gedeón resultaría un completo y humillante fracaso. La administración Trump negó su participación «directa» en el intento de cambio de régimen.
Pero el Comité de Estrategia de Guaidó respaldó formalmente el ataque y la administración Trump apoyó a Guaidó. Y aunque era el posible sátrapa de Trump, los venezolanos finalmente perdieron la fe en Guaidó y lo consideraron una figura corrupta e incompetente. La ironía de todo esto es que hizo que Maduro pareciera fuerte y la oposición débil.
A pesar de no haber logrado implementar directa o indirectamente un cambio de régimen en Venezuela, Trump nombró a Abrams enviado para Irán en 2020, el año en que estuvo a punto de ir a la guerra con el país. Un titular de The American Conservative del 6 de agosto de 2020:
«Trump nombra al cambiador de régimen neoconservador como enviado a Irán».
Esto vuelve a ser relevante porque los planes secretos sobre una propuesta de guerra con Irán son fundamentales para el escándalo de los documentos clasificados con el que Trump está lidiando ahora. El peligro de Trump es que no tiene convicciones ni opiniones políticas reales.
Es extremadamente maleable y excepcionalmente susceptible a los halagos. Así es como se consigue que halcones como Lindsey Graham sean representantes del movimiento MAGA de Trump y personas como Abrams en una administración que dice ser Estados Unidos Primero.
Ésa es también la razón por la que halcones como Richard Grenell todavía existen, ansiosos por dotar de personal a otra Casa Blanca.
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Nota del editor:
Venezuela y su gente están atrapados, como muchos países emergentes.
Están atrapados entre dos opciones:
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El imperialismo voraz (llámase Occidente Colectivo, EEUU, Europa y sus corporaciones) y políticos locales entreguistas.
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Políticos locales (auto denominados nacionalistas y soberanistas) pero ineficientes, corruptos y con poca capacidad creativa y de visión de largo aliento.
Desafiar a los EEUU puede significar un golpe de Estado, magnicidio o caos indefinido. Sin embargo, hacer política nacionalista sin un Estado consolidado en el propósito de convertir el país en una empresa exitosa, con buena calidad de vida, seguridad y prosperidad, requiere de compromisos generacionales y de planes a muy largo plazo, que incluyan la visión de un país productor y exportador no solo de materias primas.
Requiere de diplomacia de altura y de mucha imaginación. De lo contrario tendrás un país víctima de las garras imperialistas y de la mediocridad de un grupo de políticos locales que se visten de nacionalistas pero sin la capacidad suficiente para si quiera empezar los planes de un grupo de cambios generacionales.