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El Gran Reset financiero de 2025 en desarrollo: ¿Colapso o rescate?

En una reciente entrevista reveladora con Ed Dowd, experto financiero y ex gestor de fondos, se exponen las señales de una economía al borde del colapso, impulsada por factores artificiales como la inmigración ilegal y el gasto deficitario, y ahora amenazada por una crisis inmobiliaria inminente.

Dowd analiza cómo la Reserva Federal (Fed) enfrenta un dilema crítico: permitir una deflación dolorosa pero necesaria o intervenir nuevamente con medidas extremas que podrían agravar las distorsiones del sistema. Este artículo explora sus advertencias sobre el debilitamiento económico, el impacto en el sector bancario y las implicaciones para inversores y ciudadanos, ofreciendo un panorama detallado de un futuro financiero incierto.

Una economía en declive: El fin del estímulo artificial

Ed Dowd inicia su análisis destacando que la economía estadounidense en 2023 y 2024 fue sostenida por la inmigración ilegal, un fenómeno que describe como una operación organizada financiada por el gasto deficitario a través de ONGs y pagos directos a inmigrantes.

Este flujo artificial impulsó el crecimiento, especialmente en el mercado inmobiliario, al aumentar la demanda de viviendas por parte de los inmigrantes como arrendatarios marginales. Sin embargo, esta dinámica se está desvaneciendo rápidamente, dejando al descubierto una economía frágil.

Dowd señala que el inventario de viviendas nuevas está cerca de niveles récord, mientras que la actividad transaccional se ha estancado, lo que anticipa una caída en los precios de la vivienda.

Aunque esta corrección es necesaria para restaurar la asequibilidad —dado que muchas personas ya no pueden comprar casas—, también marca el inicio de una crisis inmobiliaria que podría arrastrar a otros sectores. Además, el gasto gubernamental, aunque no reducido drásticamente por la administración Trump, muestra una desaceleración en su tasa de crecimiento, suficiente para debilitar aún más la economía.

La crisis inmobiliaria y el sector bancario: Extendiendo y pretendiendo

Un punto central en las advertencias de Dowd es el estado del mercado inmobiliario comercial, donde los bancos han estado “extendiendo y pretendiendo” durante más de un año y medio, evitando reconocer pérdidas en préstamos incobrables.

La Fed, consciente de esta situación, publicó un informe en noviembre de 2024 que detalla el problema y podría empezar a presionar a los bancos para que enfrenten estas deudas. Este ajuste reduciría la capacidad de los bancos para prestar, una función esencial para estimular la economía, lo que agravaría la desaceleración.

Dowd también menciona señales de problemas en otros sectores crediticios, como el aumento de morosidad en préstamos automotrices y hipotecas residenciales, indicando el inicio de un ciclo crediticio clásico.

Este escenario conducirá a una deflación temporal, con el índice de precios al consumidor (IPC) cayendo por debajo del 2% en los próximos 6 a 12 meses, impulsado por la caída en los costos de vivienda, que representan el 45% del IPC. Aunque la deflación es inevitable en un sistema basado en la deuda, Dowd subraya que los bancos centrales no la tolerarán por mucho tiempo, lo que plantea la posibilidad de nuevas intervenciones.

El papel de la Reserva Federal: Un historial de rescates

Dowd compara la situación actual con crisis pasadas, remontándose a 2008, cuando la Fed introdujo políticas monetarias sin precedentes como la flexibilización cuantitativa (QE) para rescatar al sistema bancario tras la caída de Bear Stearns.

Estas medidas, que tardaron siete meses en implementarse, evitaron un colapso inmediato pero sentaron las bases para una economía dependiente del estímulo constante. En 2019 y 2020, la respuesta fue aún más rápida, y en 2023, tras la crisis bancaria, la Fed actuó en solo seis días con el programa de financiamiento bancario de emergencia (BTFB).

Sin embargo, Dowd argumenta que esta dependencia ha reemplazado el crecimiento real con burbujas impulsadas por el endeudamiento y la impresión de dinero, aumentando la disparidad de riqueza y debilitando la economía de la clase media.

Ahora, la Fed enfrenta un dilema: ya no puede rescatar indiscriminadamente a empresas y bancos con malas decisiones crediticias sin enfrentar críticas políticas, pero tampoco puede permitir una deflación descontrolada que provoque un colapso sistémico. La solución probable, según Dowd, será reducir las tasas de interés y, si la crisis se agrava, imprimir más dinero para reinflar la burbuja.

Riesgos globales y el límite de la Fed

La fragilidad no se limita a Estados Unidos. Dowd advierte que la Fed podría quedar atrapada si otros bancos centrales, como el Banco de Japón, enfrentan crisis propias.

Japón, por ejemplo, lucha con el yen y el carry trade, lo que podría desencadenar una crisis cambiaria. Si un país importante sufre un colapso monetario, el mercado de divisas podría desestabilizarse, afectando la deuda soberana a nivel global. Esto plantea una pregunta crítica: ¿está la Fed dispuesta a rescatar a otros países, como Japón, para evitar un efecto dominó?

Dowd sugiere que la Fed solo actuará tras una corrección significativa, cuando el dolor económico sea evidente y la presión pública la obligue a intervenir. Esta renuencia a actuar preventivamente, combinada con la privatización del mercado de crédito corporativo —evidenciada por la compra de bonos de Apple en 2020—, ha generado una enorme mala asignación de capital, dejando al sistema financiero más vulnerable que nunca.

Consejos para inversores y ciudadanos

Dowd ofrece una guía clara para enfrentar esta tormenta económica. Para los inversores, recomienda refugiarse en activos libres de riesgo, como los bonos del Tesoro de EE.UU., anticipando una caída significativa en los rendimientos a medida que la economía se desacelera y la Fed reduce las tasas. También predice problemas en los mercados bursátiles y una recesión inminente, aconsejando evitar activos de riesgo.

Para los ciudadanos, la caída en los precios de la vivienda podría ser una oportunidad de compra, pero también un riesgo de dificultades financieras para quienes no estén preparados. La deflación, aunque temporal, será dolorosa, y la posterior reflación podría no garantizar una recuperación sostenible. Dowd enfatiza la necesidad de anticiparse a estos cambios para proteger el patrimonio y la estabilidad personal en un entorno económico cada vez más incierto.

La entrevista con Ed Dowd nos enfrenta a una verdad inquietante: la economía global, sostenida por años de estímulos artificiales y políticas monetarias extremas, está llegando a un punto de inflexión. La inmigración ilegal y el gasto deficitario han pospuesto lo inevitable, pero la crisis inmobiliaria y la presión sobre el sector bancario señalan un ajuste inminente.

La Reserva Federal, atrapada entre la deflación y la intervención, tiene opciones limitadas, y sus decisiones determinarán si enfrentamos una recesión controlada o un colapso sistémico. Este análisis no solo expone los riesgos, sino que también nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de un sistema dependiente de la deuda y la necesidad de prepararnos para un futuro incierto. La historia nos enseña que las crisis son cíclicas, pero la magnitud de esta podría redefinir el panorama financiero global.

Llamado a la Acción

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