Francia ya se ha rendido ante el conflicto que se avecina

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Por Michael Every

�De Gaulle del hombre!

El dato de las n�minas de EEUU del Viernes Santo, ligeramente superior a lo esperado, hizo que el mercado revalorizara una nueva subida de tipos de la Fed de 25 puntos b�sicos en mayo, aunque sin detener el meme de que estamos cerca del m�ximo del ciclo.

De hecho, el nuevo gobernador del Banco de Jap�n, Ueda, no ha dado ninguna se�al de que vaya a endurecer su pol�tica, mientras que la prensa financiera australiana se pregunta «�Es el Banco de la Reserva de Australia una paloma o una gallina?, se�alando que la �nica justificaci�n del gobernador Lowe para una pausa en abril fue «Ya hemos hecho mucho, recemos para que sea suficiente», y que ha dicho que est� «preparado para tener un retorno de la inflaci�n al objetivo ligeramente m�s lento que otros bancos centrales… para preservar muchas de esas ganancias de empleo que se han producido en los �ltimos a�os, ese es un mejor resultado».

Como se�ala Ben Picton, el RBA tiene incluso el descaro de suponer que la productividad aumentar� en el futuro para contrarrestar la baja inflaci�n. En resumen, la bandera blanca ondea en dos lugares, pero no en Estados Unidos.

Que sean tres, ya que las �ltimas Perspectivas Econ�micas Mundiales del FMI prev�n una vuelta a los tipos de inter�s ultrabajos, con los fondos de la Reserva Federal de nuevo c�modamente por debajo del 1%.

�Se trata de una gran llamada con las cadenas de suministro en dificultades, el sobrecalentamiento de los servicios, una poblaci�n que envejece actuando como un empuje secular sobre las tasas salariales, el Wall Street Journal diciendo «Los EEUU est�n de vuelta en el negocio de las f�bricas», un retorno a la pol�tica industrial – y el mercantilismo – y el Fondo ni siquiera llamando a una recesi�n mundial en primer lugar! Y no nos olvidemos del �ngulo global, ya que algunos mercados emergentes piensan en el trueque y no en los d�lares, la OPEP+ reduce dr�sticamente la producci�n, y el dinero espera entre bastidores para saltar de nuevo a las operaciones especulativas con materias primas.

En realidad, que sean cuatro banderas blancas. La visita de alfombra roja del presidente Macron a China, donde VDL fue recibido por la entrada de los comerciantes, fue testigo de otra gran reuni�n en una gran mesa -con ciudadanos chinos «al azar» animando a Macron, no quemando su restaurante favorito-, pero ridiculizada por los expertos en seguridad nacional como «uno de los mayores errores de una gran potencia europea desde el final de la Guerra Fr�a», porque «la adulaci�n funciona»; y «a Macron» se define ahora como «aumentar deliberadamente la propia dependencia de China mientras se sermonea a los socios europeos sobre la ingenuidad y la necesidad de impulsar la autonom�a estrat�gica de la UE».

De hecho, Macron firm� muchos acuerdos de inversi�n en China, una nueva planta de Airbus, prometi� a Huawei un trato justo y desair� la petici�n de VDL de «des-riesgar» la cadena de suministro china. Al hacerlo, a pesar de decir que el uso de la fuerza para cambiar el statu quo de Taiw�n era «inaceptable», Macron no implic� consecuencias econ�micas francesas para China, e incluso a�adi�: «Yo no soy ni Taiw�n ni EEUU».

Mientras estaba all�, Pek�n dijo que inspeccionar�a los buques de carga que entraran en Taiw�n e intensific� los grandes ejercicios militares que lo rodean, vistos como un calentamiento para un posible bloqueo por algunos uniformados. Hoy, en cambio, el FT argumenta «Por qu� Taiw�n importa al mundo: un peligroso aumento de las tensiones con Pek�n es un precio que merece la pena pagar para proteger una floreciente democracia asi�tica».

El lunes apareci� un art�culo de Politico con citas de Macron que el sitio tuvo que subrayar: «fueron todas realmente dichas por el presidente, pero algunas partes de la entrevista en las que el presidente habl� a�n m�s francamente sobre Taiw�n y la autonom�a estrat�gica de Europa fueron recortadas por el El�seo».

De lo que s� pudieron informar fue de las declaraciones de Macron: «Europa debe resistir las presiones para convertirse en seguidora de Estados Unidos»; el «gran riesgo» al que se enfrenta Europa es quedar «atrapada en crisis que no son nuestras, lo que le impide construir su autonom�a estrat�gica».

Europa hab�a aumentado su dependencia de Estados Unidos en materia de armamento y energ�a, y debe centrarse en impulsar sus industrias de defensa; y la UE debe reducir su dependencia de la «extraterritorialidad del d�lar estadounidense», porque «Si las tensiones entre las dos superpotencias se calientan… no tendremos tiempo ni recursos para financiar nuestra autonom�a estrat�gica y nos convertiremos en vasallos.

Los expertos en seguridad nacional subrayan que Macron envi� una se�al equivocada a China, al igual que con Rusia en 2022, con la que sigue deseando llegar a un acuerdo: imaginen que Estados Unidos hubiera dicho que Ucrania era «un pa�s lejano del que no sabemos nada», dejando a la UE a su suerte, algo que algunos estadounidenses desear�an haber hecho.

Igualmente, la UE est� dividida. Francia, Alemania y Espa�a quieren profundizar sus relaciones con China, mientras que los pa�ses al este de Austria y al norte de Alemania (y los holandeses) miran hacia Estados Unidos. Esto podr�a amenazar con un cisma, dado que los nervios por la seguridad nacional trascienden ahora a la econom�a. Adem�s, Macron llega demasiado tarde en sus advertencias. Como argumentamos en «Crisis de balanza de pagos -y de poder-«, Europa ya se encuentra en una posici�n estructuralmente d�bil, similar a la de los mercados emergentes, en un mundo «geopol�tico» en bruto:

  • China es el mayor socio comercial de la UE, pero la UE exporta el doble a EEUU, mientras que las exportaciones chinas a este pa�s golpean a la industria de la UE; la UE sigue negociando la entrada de sus productos ecol�gicos en el IRA estadounidense, es decir, los contribuyentes estadounidenses subvencionan la producci�n de la UE.
  • A esto podr�an seguir sanciones estadounidenses. Los funcionarios del Tesoro estadounidense afirman que «Estados Unidos tiene un mensaje para los pa�ses y empresas que siguen haciendo negocios con Rusia: O est�s con nosotros o est�s contra nosotros», lo mismo podr�a aplicarse a Europa frente a China: Airbus podr�a sufrir como los fabricantes de autom�viles franceses en el mercado iran�. Despu�s de todo, la revista Foreign Policy argumenta Estados Unidos necesita un Consejo de Guerra Econ�mico para China: «Si Washington quiere la paz en Asia, debe prepararse para una guerra financiera».
  • La UE depende de la defensa estadounidense. Construir un verdadero ej�rcito de la UE significa reajustar su econom�a pol�tica, un gasto fiscal masivo y una poblaci�n dispuesta a luchar, como se ve ahora que el prometido rearme de Alemania tardar� 50 a�os. Mientras tanto, las voces estadounidenses en alza estar�an encantadas de dejar de defender Europa ma�ana mismo para pivotar hacia Asia.
  • La UE depende del gas estadounidense hasta 2027, y despu�s de que Estados Unidos mantenga abiertas las rutas mar�timas para los cargamentos de energ�a de Oriente Medio. No puede recurrir a la energ�a nuclear hasta dentro de una d�cada o m�s; la energ�a e�lica o la solar implican m�s productos chinos, o rivales estadounidenses del IRA, y requieren recablear la red el�ctrica; y la nueva tecnolog�a verde no est� probada a gran escala.
  • No hay alternativa global al d�lar estadounidense, s�lo fragmentaci�n y caos. La pr�xima vez que Francia necesite l�neas swap de eurod�lares de EEUU, que m�s subidas de la Fed aumentan la probabilidad de que se produzcan, �dir� la Casa Blanca: «Le service n’est pas compris»?
  • Como la influencia mundial importa para la defensa, la energ�a y el comercio, Asia considera que Francia sigue sus propios intereses; y �frica y Am�rica Latina ven a Europa como hip�crita por intentar obligarles a condenar la invasi�n rusa -que no tiene nada que ver con ellos- mientras se doblegan.

Mientras tanto, Stephen Roach, una de las voces m�s optimistas y favorables a China en los mercados, acaba de publicar «Beijing’s Grim Sense of Resignation» (La sombr�a sensaci�n de resignaci�n de Pek�n), que tambi�n tiene citas notables:

«Para el amplio consenso de chinos con los que me reun� durante mi visita a Pek�n del 23 al 28 de marzo, el aire estaba cargado de un sombr�o sentimiento de resignaci�n por el conflicto entre EEUU y China… El consenso chino cree ahora que hay muy poco que se pueda hacer para detener esta preocupante espiral descendente en la relaci�n bilateral m�s importante del mundo».

Pero la resignaci�n se refiere a una dimensi�n diferente del conflicto: la aceptaci�n de que ha llegado para quedarse y de que es muy poco lo que se puede hacer para detener la escalada, por no hablar de encontrar un camino hacia la resoluci�n del conflicto…. Me queda la inc�moda sensaci�n de que los dirigentes chinos se esfuerzan ahora por conciliar sus objetivos b�sicos de prosperidad y estatura mundial con el creciente conflicto con Estados Unidos.

Por supuesto, la resignaci�n tiene un lado oscuro: el de una China que ha perdido la esperanza y se prepara para una fase mucho m�s peligrosa de la escalada del conflicto: la acci�n militar cin�tica. Afortunadamente, no percib� tal sentimiento en mi reciente viaje a Pek�n. Pero s�lo pensarlo, reforzado por la reciente belicosidad del Congreso estadounidense, se suma a la persistente privaci�n de sue�o del jet lag».

Eso es digno de menci�n – como lo es que Francia ya se haya rendido. De hecho, Roach, Macron, el RBA y el FMI sugieren que nos dirigimos a diferentes, pero igualmente dolorosos, episodios de piedras de De Gaulle.

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