Lejos de servir al inter�s p�blico, la Fed ha desempe�ado un papel central en desestabilizar la econom�a a trav�s de sus pol�ticas monetarias. Woods, comparando su an�lisis con ideas de Albert Jay Nock y referencias hist�ricas, argumenta que la Fed ha erosionado el valor del d�lar y ha contribuido a ciclos econ�micos da�inos mediante la manipulaci�n de la oferta monetaria y las tasas de inter�s. El libro sugiere que la inflaci�n sostenida y la malversaci�n econ�mica son productos de una entidad que opera con poca transparencia y responsabilidad, desafiando la noci�n convencional de que la Fed es esencial para la estabilidad econ�mica. A trav�s de an�lisis hist�ricos y comparativos, Woods aboga por una reevaluaci�n cr�tica y la eventual disoluci�n de la Fed para prevenir futuros desastres econ�micos.»
Por George Ford Smith del Instituto Mises
Lo primero que hay que saber sobre el libro del Dr. Thomas E. Woods, Jr. Our Enemy, the Fed es que lo est� regalando. Haga clic en el enlace, obtenga su copia y lea el libro completo. Claramente, tal caridad intelectual no s�lo es rara sino que tambi�n est� en el esp�ritu educativo de Mises.org.
El tema es ligero, pero Woods, autor del bestseller Meltdown (revisado aqu�), lo navega con la habilidad fluida de un maestro, haciendo que la experiencia del lector sea satisfactoria de principio a fin.
El t�tulo refleja otra idea, en paralelo con Nuestro enemigo, el Estado, de Albert Jay Nock. La mayor�a de nosotros fuimos criados para creer que el gobierno y sus agencias sirven a nuestros mejores intereses. Como han demostrado los estudiosos libertarios, la verdad es exactamente lo contrario, particularmente en lo que respecta a la s�rdida relaci�n del gobierno con el dinero y la banca.
Es cierto que es una idea dif�cil de aceptar ya que implica un pernicioso abuso de confianza, pero Woods lo deja muy claro. Para nuestros se�ores supremos somos bienes muebles f�ciles de enga�ar.
Hasta que Ron Paul decidi� postularse para presidente y lleg� su fin a la Reserva Federal en 2009, el p�blico en general estaba pr�cticamente ciego a la existencia de la Reserva Federal. Dejando a un lado a los austriacos, los pocos que sab�an algo al respecto (en su mayor�a economistas con formaci�n universitaria aprovechados de la Reserva Federal) lo consideraban una parte vital de una econom�a industrial avanzada.
Sin embargo, la Reserva Federal hab�a existido durante 96 a�os cuando apareci� el libro del Dr. Paul. Dado que est� a cargo del dinero que utilizamos, �c�mo pudo permanecer en la sombra para los ciudadanos agobiados por los impuestos durante casi un siglo? �Que pasa con eso?
El Banco de la Reserva Federal de St. Louis nos dice que la tarea del Congreso de la Reserva Federal es «promover el m�ximo empleo y la estabilidad de precios». (Negrita en el original) Para estos, habla de tasas de inter�s, y su objetivo es aumentar la oferta monetaria de modo que los precios aumenten suavemente a una tasa del 2 por ciento o alrededor de ella.
�Qu� tan suave es una tasa del dos por ciento? Despu�s de 10 a�os de inflaci�n monetaria del dos por ciento, se necesitar�an 121,90 d�lares para comprar lo que se compr� con 100 d�lares en el primer a�o.
Pero eso es m�s de una d�cada, y es posible que no lo notes a menos que seas uno de los pobres hambrientos que no reciben asistencia social. La inflaci�n de la oferta monetaria por parte de la Reserva Federal ha sido constante desde que comenz� sus operaciones en 1914, drenando el 96 por ciento del poder adquisitivo del d�lar.
�En qu� planeta se considera estabilidad una devaluaci�n del 96 por ciento? Su verdadero prop�sito es inflar y luego asegurarnos que tiene sentido. No importa el ciclo de auge y ca�da que crea junto con el libertinaje de nuestra moneda. Nos est�n iluminando con gas. �A d�nde se fue todo el dinero reci�n creado?
El Dr. Paul, que tuvo una larga carrera en el Congreso cuyas confrontaciones con los presidentes de la Reserva Federal, Alan Greenspan y Ben Bernanke, se han vuelto legendarias en los c�rculos libertarios, nos dice:
La ley permite a este banco privado altamente reservado crear cr�dito a voluntad y distribuirlo como mejor le parezca.
El presidente de la Reserva Federal puede insinuar descaradamente en una audiencia p�blica que no tiene intenci�n de revelar ad�nde va el cr�dito reci�n creado y qui�n se beneficia. Cuando se le pregunt�, b�sicamente respondi�: «No es asunto tuyo», diciendo que ser�a «contraproducente» hacerlo. [Mi cursiva]
La imagen que tengo es la de personas escondidas en alg�n lugar (en este caso, la reuni�n del FOMC en el edificio Eccles en Washington, D.C.) generando dinero y luego inyect�ndolo en la econom�a de alguna manera misteriosa, mientras nos cuentan en un doble lenguaje keynesiano sus operaciones. mantennos seguros y pr�speros.
�Es realmente dif�cil imaginar que quienes est�n a cargo puedan no estar tramando nada bueno?
Woods sale balance�ndose
Despu�s de definir el Sistema de la Reserva Federal (la Reserva Federal) como el banco central estadounidense que disfruta de �un monopolio otorgado por el gobierno sobre la creaci�n de dinero de curso legal�, Woods procede a evaluar a la Reserva Federal desde una perspectiva amplia o macro.
�Qu� arregl� exactamente la Reserva Federal? Christina Romer, que durante el gobierno de Obama fue presidenta de su Consejo de Asesores Econ�micos, descubri� que �las recesiones, de hecho, no eran m�s frecuentes en el per�odo anterior a la Reserva Federal que en el per�odo posterior a la Reserva Federal�.
Incluso comparando los per�odos de 1796-1915 con los posteriores a la Segunda Guerra Mundial �omitiendo as� la Gran Depresi�n de 1930-1945� �el economista Joseph Davis no encuentra ninguna diferencia apreciable entre la duraci�n de las recesiones en comparaci�n con el per�odo de la Reserva Federal�.
Woods nos retrotrae a la historia de Estados Unidos para ver c�mo se desarrollaron la banca y el cr�dito. El gobierno, que no tiene dinero propio, se hace amigo de los que lo tienen. Durante el per�odo comprendido entre la expiraci�n del primer Banco de los EE.UU. y la creaci�n del Segundo Banco de los EE.UU. (1811-1817), el gobierno concedi� a los bancos el privilegio de ampliar el cr�dito no garantizado por dep�sitos, al tiempo que les permit�a informar a los depositantes que intentaban retirar sus dinero para �volver en un par de a�os�.
Si bien los bancos podr�an ser acusados de falsificaci�n legal y malversaci�n de fondos, Woods no utiliza esos t�rminos. De hecho, en ninguna parte del libro utiliza las palabras �falsificaci�n� o �malversaci�n�.
Cuando el Segundo Banco de Estados Unidos empez� a inflar en 1817, cre� el P�nico de 1819. Escribe:
La lecci�n de ese lamentable episodio (a saber, que la econom�a se ve arrastrada a un camino salvaje e insalubre cuando la oferta monetaria aumenta dram�tica y artificialmente y luego se reduce repentinamente) fue tan obvia que incluso la clase pol�tica logr� descifrarla.
Muchos inflacionistas antes del p�nico se convirtieron despu�s en creyentes del dinero fuerte. Condy Raguet y Daniel Raymond, disc�pulo de Alexander Hamilton, se convirtieron en defensores del dinero fuerte y escribieron libros sobre econom�a. John Quincy Adams cit� al Banco de Amsterdam, de dinero fuerte, �como un modelo a emular�.
Pero los inflacionistas persistieron y presionaron por una mayor intervenci�n gubernamental, y de la banca unitaria en particular:
En el siglo XIX, casi todos los estados americanos instituyeron una regulaci�n conocida como banca unitaria, que limitaba a todos los bancos a una sola oficina. No se permitieron sucursales bancarias, ni intraestatales ni interestatales. El resultado obvio fue un sistema bancario muy fr�gil y poco diversificado en el que los bancos podr�an arruinarse si las condiciones locales empeoraban.
La banca de reserva fraccionaria es una de las principales causas de p�nico bancario. Pero Estados Unidos fue m�s all�. Otros pa�ses no �paralizaron sus sistemas bancarios� con leyes de banca unitaria. Canad�, en particular, no ten�a leyes de banca unitaria ni p�nicos bancarios. El Banco de Canad� no surgi� hasta 1934:
Como le gustaba se�alar a Milton Friedman, aunque la Gran Depresi�n se cobr� la vida de m�s de 9.000 bancos estadounidenses, el n�mero de bancos que quebraron en Canad� en ese momento fue cero. Resulta que los p�nicos bancarios estadounidenses fueron en gran parte resultado de la intervenci�n gubernamental (en forma de banca unitaria) en primer lugar.
Sin embargo, fueron el mercado y el seudopatr�n oro impuesto los que cargaron con la culpa, y los estadounidenses recibieron la intromisi�n de Hoover y luego el New Deal de Roosevelt.
M�s adelante en el libro, Woods menciona el enfoque de no intervenci�n ante la depresi�n de 1920-1921, �en la que el desempleo se dispar� hasta el 12,4 por ciento y la producci�n disminuy� un 17 por ciento. Los precios mayoristas cayeron un 56 por ciento�. Y la Reserva Federal mantuvo su imprenta en silencio. Seg�n la Oficina Nacional de Investigaciones Econ�micas, la depresi�n hab�a terminado en el verano de 1921.
�La ca�da de los precios es mala?
Una de las partes m�s fuertes del libro de Woods es su tratamiento de la deflaci�n: la ca�da de los precios. S�lo en el mundo inflacionario de la econom�a del robo la ca�da de los precios es lo que se debe evitar.
Algunos de los puntos que plantea:
Aumentar la oferta monetaria para apoyar una mayor producci�n es una falacia. «Cualquier oferta de dinero puede facilitar cualquier cantidad de transacciones».
La oferta monetaria bajo un sistema de dinero fuerte crece �relativamente lentamente, y la oferta de otros bienes y servicios aumenta m�s r�pidamente. Al ser estos bienes y servicios m�s abundantes con respecto al dinero, sus precios caen�.
La afirmaci�n de que la gente dejar�a de comprar cosas si supiera que los precios bajar�an ignora el hecho de que la gente �valora m�s los bienes en el presente que los mismos bienes en el futuro. Este factor compensa el deseo de esperar indefinidamente por un precio m�s bajo�.
Si se anticipa deflaci�n, los empresarios y las empresas con las que tratan ajustar�an sus ofertas en consecuencia.
Con el aumento del poder adquisitivo del dinero, la gente podr�a ahorrar simplemente acumulando.
�Qui�n resulta m�s afectado por la deflaci�n? Los centros de poder de la sociedad: el gobierno y Wall Street. Escuchamos histeria por la deflaci�n porque es la que m�s perjudica al establishment, �y s�lo una leve preocupaci�n por la inflaci�n, que perjudica a todos los dem�s�.
Conclusi�n
Tom Woods ha publicado otra joya y la regala. La guerra que estamos librando ahora depende para su resultado de informaci�n s�lida y, como siempre, de la integridad personal. Nunca lo olviden: la Reserva Federal debe irse. Su libro proporciona gran parte de la munici�n intelectual necesaria para neutralizar al enemigo y evitar repetir los errores que nos provocaron este desastre en primer lugar.
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