En medio de crecientes preocupaciones sobre la sostenibilidad del dólar y la escalada de la deuda nacional, que ya supera los 37 trillones de dólares, surge una idea controvertida pero histórica: la revaluación del oro oficial de Estados Unidos.
Conversamos con Mario Ino, un veterano analista financiero y ex trader de la City de Londres, sobre cómo podría llevarse a cabo este proceso y sus profundas implicaciones.
Ino es un defensor de la economía austriaca y crítico del sistema fiat, y argumenta que esta medida podría ser el «último cartucho» de la Reserva Federal (Fed) y el Tesoro para estabilizar el sistema, aunque no sin riesgos.
A continuación, desglosamos el mecanismo paso a paso, inspirado en precedentes históricos como las acciones de Franklin D. Roosevelt en 1933 y Richard Nixon en los años 70.
El Contexto: Un Tesoro de Oro Subvalorado
Estados Unidos posee oficialmente 8,133 toneladas métricas de oro, almacenadas principalmente en Fort Knox y otras bóvedas seguras.
Sin embargo, este tesoro está valorado en los libros contables a solo $42.22 por onza troy, un precio fijado en 1973 tras el cierre de la ventana del oro por Nixon en 1971.
En contraste, el precio de mercado actual ronda los $2,500 por onza, lo que significa que el valor oficial es una fracción minúscula de su potencial real: apenas unos 11 billones de dólares.
La Fed mantiene «certificados de oro» que reclaman este metal, emitidos originalmente en la era de la Gran Depresión.
Ino sugiere que la Fed podría estar preparando el terreno, citando un artículo publicado por la Junta de la Reserva Federal el 1 de agosto de 2025, que detalla por primera vez cómo funciona este proceso de revaluación.
«¿Están preparándose para revaluar el oro?», se pregunta Ino. «Nunca lo habían explicado antes». Si se procede, el objetivo sería generar ganancias masivas para el Tesoro, potencialmente inyectando billones en el sistema para aliviar presiones financieras.
Paso a Paso: Cómo Se Llevaría a Cabo la Revaluación
El proceso no es nuevo; se ha ejecutado tres veces en la historia moderna de EEUU (1934, 1972 y 1973). Este es un desglose secuencial de cómo podría ocurrir hoy:
1. Decisión Legislativa y Ejecutiva: Todo comienza en el Congreso y la Casa Blanca. El Congreso debe aprobar una ley que autorice la revaluación del precio oficial del oro, similar a la Gold Reserve Act de 1934. Esto podría ocurrir en respuesta a una crisis, como un colapso en el mercado de bonos o una hiperinflación inminente. El presidente firmaría la legislación, y el Tesoro, bajo la dirección del Secretario, anunciaría el nuevo precio. Ino especula que podría hacerse «durante un fin de semana» para minimizar el caos inicial, posiblemente elevando el valor a $15,000 por onza o más.
2. Actualización de los Certificados de Oro: Una vez aprobado el nuevo precio, el Tesoro revalúa sus reservas de oro en los libros. La Fed, que posee certificados vinculados a este oro (emitidos originalmente en 1933 cuando Roosevelt confiscó el metal privado a $20.67 por onza), emite nuevos certificados al precio revaluado. Por ejemplo, si se fija en $15,000, los certificados pasarían de valer $42.22 a ese monto por onza.
3. Cálculo y Transferencia de Ganancias: Aquí radica el «mágico» beneficio financiero. La diferencia entre el precio antiguo y el nuevo genera una ganancia contable masiva. Se calcula que a $3,400 (cerca del mercado actual), se generarían unos 800 billones de dólares; a $15,000, alrededor de 4 billones; y a $30,000, cerca de 8 billones. Esta ganancia no es «dinero impreso»; es un ajuste contable. La Fed transfiere estos fondos al Tesoro, como ocurrió en 1934 cuando el oro se revaluó de $20.67 a $35, enviando la diferencia directamente a las arcas gubernamentales.
4. Uso de las Ganancias por el Tesoro: Con los fondos en mano, el Tesoro podría desplegarlos estratégicamente. Ino destaca un escenario clave: comprar activos de la Fed, como bonos del Tesoro y valores respaldados por hipotecas, reduciendo el balance de la Fed de sus actuales 7 billones de dólares a niveles pre-crisis de 2008 (alrededor de 800 billones). Esto «limpiaría» el sistema, permitiendo a la Fed reiniciar la expansión crediticia. Alternativamente, los fondos podrían usarse para pagar deuda extranjera (unos 8 billones en bonos del Tesoro en manos de inversores internacionales) o estabilizar el dólar.
5. Implementación y Ajustes de Mercado: El anuncio podría cerrar temporalmente mercados como el Comex (bolsa de futuros de metales) y el LBMA (London Bullion Market Association) por una semana, debido a la volatilidad extrema. Ino advierte: «Las cosas se pondrían locas». El nuevo precio oficial pondría un «piso» bajo el oro de mercado, como en 1973 cuando se fijó en $42.22 y el precio nunca volvió a caer por debajo, escalando a casi $900 para 1980.
Las Implicaciones: Un «Paliativo» con Efectos de Largo Alcance
Esta revaluación no sería un «reset» milagroso, sino un parche temporal. Aquí las principales implicaciones:
– Económicas Positivas: Generaría liquidez inmediata sin imprimir más dólares, comprando tiempo para políticos adictos al gasto. Podría respaldar el dólar con un «cobertura de oro» del 40% sobre la oferta monetaria M2 (22 billones), similar a los estándares de los años 30. Ino lo ve «bullish para todo»: el oro subiría, impulsando la economía y beneficiando a naciones con reservas áureas como China, Rusia, Alemania e Italia.
– Riesgos para el Dólar y la Credibilidad: Aunque histórico, podría erosionar la fe en el dólar si se percibe como una medida desesperada. Ino nota que no resolvería la deuda total (solo cubriría el 20-25% a $30,000 por onza), y podría debilitar el poder adquisitivo del dólar en el extranjero. Países con oro ganarían, pero si EEUU lo repite cada 5-10 años, perdería credibilidad global.
– Impacto en los Mercados y la Sociedad: Bullish para el oro físico, pero podría tentar a inversores a vender prematuramente, efectivamente «confiscando» valor a través de la inflación. Ino advierte contra esto: «Sería el error más grande». Para los ciudadanos, recomienda poseer oro físico como seguro, no especulación. En un mundo de hiperinflación latente, esto podría exacerbar desigualdades, beneficiando a los ricos con activos mientras los salarios luchan contra una inflación real del 9% anual (medida por el oro, no el CPI manipulado).
– Geopolíticas: Reforzaría el rol del oro en un «reset» gradual, como indica la ratio Dow/Oro cayendo desde 1999. Ino ve esto como parte de una «depresión oculta» desde los 2000, enmascarada por inflación fiat, con indicadores como el aumento de bancos de alimentos y polarización política.
¿El Fin de una Era o un Nuevo Comienzo?
Aunque da miedo, el sistema monetario es una «construcción humana» que se puede arreglar.
La revaluación podría ser el catalizador para un ciclo de 30-40 años de boom, pero solo después de dolor.
Como advierte Ino:
«Es mejor estar temprano que un día tarde». Mientras la Fed y el Tesoro navegan estas aguas turbulentas, el mundo observa: ¿será este el salvavidas del dólar o el preludio de un colapso mayor? Solo el tiempo –y quizás el próximo fin de semana en Washington– lo dirá.
